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Published On: Lun, may 28th, 2012

Cómo ser madres equilibradas

POR: CARLA LIGIA

Me preguntan con frecuencia ¿Cómo podemos ser madres equilibradas?  ¡No es fácil serlo! lo digo a título personal, hay que ser valientes; durante años cuidamos con esmero y dedicación a nuestros pequeños y consideramos que los hijos son nuestra propiedad personal y lo creemos literalmente, es ahí donde debemos ser seres armoniosos.

Porque hay una línea muy fina entre madre abnegada, madre posesiva y dominante, que puede llegar en el futuro a ser una mamá castrante.

La lucha entre ser madre equilibrada y razonable, y la de amar patológicamente a un ser humano al grado de no dejarlo crecer, es probablemente producto de una sociedad que ha “santificado” el rol de la madre, pero sin enseñarles a las mismas cómo serlo de manera equilibrada.

En el libro, “La mujer, casi Dios” se señala precisamente la dificultad que tienen las mujeres, que honestamente quieren cumplir su rol de manera adecuada, con esa carga que le asigna la sociedad de ser “Súper madres”.

CARACTERISTICAS DE UNA MADRE POSESIVA

Procura por todos los medios posibles, lícitos e ilícitos, que sus hijos hagan lo que ella desea. No acepta oposición. Manipula, llora, amenaza o pide compasión, con tal que sus hijos actúen de acuerdo a su voluntad.

Prohíbe la expresión de sentimientos que supongan algo distinto a lo que ella considera bueno, en ese sentido, es emocionalmente invasiva al “dirigir” la respuesta emocional de sus hijos por el carril que ella supone correcto.

Uno de sus temores es que sus hijos quieran hacer su propia vida, lo que ella considera un acto de rebeldía o de desagradecimiento de parte de sus vástagos. Eso puede durar toda la vida, incluyendo la etapa de adultos. Es la no aceptación del crecimiento de los hijos.

Otro de sus miedos más acendrados es que sus hijos amen a otras personas, por eso protagoniza episodios de celos abiertos o encubiertos. Ve con terror la independencia emocional de sus hijos y se convierte en boicoteadora de los mismos. En este caso, habría una “castración” del desarrollo libre del amor y de las emociones.

Un elemento a tomar en cuenta es que el entorno suele calificar a estas madres como “sobreprotectoras”, “controladoras”, “manipuladoras”, o “asfixiantes”, todas expresiones que de un modo u otro reflejan que se está ante la presencia de una persona con un serio problema afectivo.

¿DONDE ESTA EL EQUILIBRIO?

Buscar la manera de educar para que tanto la madre como el padre entiendan que ambos, tienen una función esencial en la formación de un hijo o hija. La sobre exaltación de la madre provoca que muchos varones se replieguen en su función paterna y se conviertan sólo en proveedores pasivos.

Educar para la paternidad debe incluir el concepto de que la familia emocionalmente sana tiene a una madre y un padre, ocupados en lograr que sus hijos crezcan y vuelen, sin que entre ellos exista competencia, rivalidad o celos. Al contrario, es una tarea conjunta.

CONCLUSION

Seguirán apareciendo en la literatura y televisión las imágenes terroríficas de las “madres posesivas” y suegras insufribles y metiches, sin duda como reflejo de lo que muchos observan en sus propias madres.

No obstante, es necesario que la sociedad entienda el rol de una madre equilibrada que sustenta, cuida, protege y guía, pero sin considerarse dueña de sus retoños, sino como parte de un proceso normal donde su función es guiarlos, así como hacen las águilas, donde el macho y la hembra, emprenden juntos la tarea de enseñarles a sus aguiluchos a volar para que abandonen el nido y perpetúen la especie.

 

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