banner

Published On: Dom, may 6th, 2012

La negación como defensa del humano

POR: CARLA LIGIA

Mecanismo de defensa por el que se rechazan, negándolos, aquellos aspectos de la realidad que se perciben como desagradables o dolorosos para la persona.

Dichos aspectos se presentan como conflictos emocionales que superan al individuo, entonces es cuando se produce la negación.

La negación es una de las defensas que puede utilizar el ser humano para evitar la angustia. Es un mecanismo de huida de la realidad que aparece ante determinados hechos, situaciones o sentimientos que se vuelven intolerables. Cuando se niega parte de la realidad es porque produce, por diferentes motivos, un daño en el amor propio.

La negación puede ser situacional y momentánea, o relativamente estable y permanente. La aceptación de la realidad es un proceso gradual que comienza en la infancia. El juego y la fantasía son los espacios privilegiados del niño para construir la realidad, entre la aceptación y la negación. A diferencia del mundo real, allí todo es posible y, en un momento, puede convertirse en el príncipe valiente.

A medida que el sujeto crece y se hace adulto, la tolerancia a las frustraciones que la realidad le impone aumenta y, con ello, la aceptación de que las cosas no son como le gustaría. Ya no existe el juego de la infancia para cambiar la realidad, pero en los sueños nocturnos, y en los que tiene cuando está despierto, puede transformarla a la medida de sus deseos.

La negación puede ser un obstáculo para que la exposición funcione: tenemos multitud de puertas (la negación entre ellas) que impiden que las experiencias desagradables se hagan conscientes. Tales puertas nos protegen de una posible sobrecarga y nos permiten seguir funcionando y manteniendo la activación en unos niveles que energizan más bien que paralizan.

Para que la exposición funcione, la mayoría de dichas puertas deben abrirse, de modo que la experiencia de miedo sobrepase todas nuestras defensas, haciéndose así posible la conciencia de la emoción, el procesamiento de esta y a partir de cierto punto su habituación. Los resultados experimentales empiezan a dar soporte a la idea de que la implicación en la exposición es mejor que la disociación durante la misma.

En suma, la negación, como tantas otras estrategias de afrontamiento, no puede calificarse como inherentemente buena o mala. Debe tenerse en cuenta el contexto y sobre todo desarrollar principios que especifiquen las condiciones bajo las cuales los procesos de negación pueden tener consecuencias favorables o desfavorables.

Cuando no hay nada constructivo que pueda hacerse para vencer el daño o la amenaza; es decir, cuando no existe una acción directa importante, los procesos de negación contienen el potencial necesario para aliviar el grado de trastorno producido por la situación, sin alterar el funcionamiento del individuo o producir daño adicional.

La negación se puede adaptar con respecto a determinados aspectos de la situación, pero no en su totalidad. Los pacientes que sufren diabetes pueden negar la gravedad de la situación siempre y cuando continúen atentos a su dieta, a su nivel de actividad y a la dosis de insulina.

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Edición Impresa