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Published On: Dom, ago 12th, 2018

Supuesto atentado a Maduro agrava represión en Venezuela

Según Nicolás Maduro, la derecha venezolana, Colombia y EEUU planearon el fallido “magnicidio”

El presunto ataque con drones cargados de explosivos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro ha sido utilizado hábilmente por el régimen para dos cosas: cazar a opositores y reforzar el discurso de que el exterior tiene la culpa de la crisis que vive el país.

El presunto ataque con drones cargados de explosivos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro ha sido utilizado hábilmente por el régimen para dos cosas: cazar a opositores y reforzar el discurso de que el exterior tiene la culpa de la crisis que vive el país.

El presunto ataque con drones cargados de explosivos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro ha sido utilizado hábilmente por el régimen para dos cosas: cazar a opositores y reforzar el discurso de que el exterior tiene la culpa de la crisis que vive el país.

Este 4 de agosto, en un acto por el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, Maduro daba un discurso justificando las nuevas medidas económicas —ampliamente cuestionadas— cuando “algo” explotó en el aire, frente a su tarima.

La confusión por los estallidos hizo que los efectivos de Maduro rompieran filas despavoridos; según analistas, la estampida de soldados hizo lucir al Presidente sumamente vulnerable y sin el respaldo de sus Fuerzas Armadas.

En ese escenario, la policía venezolana mostró una capacidad de investigación que podría causar envidia en la CIA… el presunto ataque ocurrió a las 5:41 de la tarde, y un par de horas después el gobierno chavista ya tenía seis detenidos y presuntos culpables (en un país donde hay 98 por ciento de impunidad).

Según sus pesquisas, la derecha venezolana, Colombia y Estados Unidos planearon el fallido “magnicidio” en un complot internacional.

En un mensaje a la nación, el Presidente que asegura haber platicado con Hugo Chávez en forma de pajarito, lanzó una acusación inaudita: el entonces presidente colombiano y premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, era el principal culpable.

Sorprendió el tamaño de la acusación, pero no contra quién la hizo. Santos ha servido de “chivo expiatorio”.

Maduro lo acusó de bloquear la venta de medicamentos en Venezuela, de buscar un conflicto bélico entre ambas naciones, y lo llamó imbécil por no reconocer su reelección.

Pero el señalamiento de que Santos está detrás del supuesto intento de homicidio no ha podido sostenerse. Otros se lo han adjudicado.

El grupo Movimiento Nacional Soldados Franelas aseguró que son autores de la “Operación Fénix”, y Salvatore Lucchese, un ex jefe de policía municipal dijo que participó en la ofensiva organizada por la “resistencia”.

Pero hay una supuesta confesión a la que el régimen le ha sacado jugo: Maduro presentó un video en el que el exsargento Juan Carlos Monasterios asegura que se planeó el asesinato en reuniones en Colombia y vinculó a los opositores Juan Requesens y Julio Borges.

El martes en la noche, sin una orden judicial, fue detenido Requesens, y el miércoles, el Tribunal Supremo ordenó el arresto por “homicidio intencional” de Julio Borges, figura emblemática de la oposición. Actualmente se reportan unos 250 presos políticos, pero la cifra crece y crece.

El temor por el aumento de la represión tras el fallido ataque es tal que la Iglesia católica pidió denunciar violaciones a los derechos humanos y faltas al debido proceso.

Con el del pasado sábado, según Maduro, suman seis los ataques en su contra, los que en realidad han servido para legitimar la persecución a sus opositores.

POR HERALDO DE MÉXICO

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