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Derrota aplastante: “El fantasma del fujimorismo se desvanece en Perú tras elecciones legislativas”

En las elecciones legislativas del domingo, Fuerza Popular, el partido de Fujimori y su hija Keiko, obtuvo un estimado de 12 escaños en la cámara de 130, muy por debajo de los 73 asientos que tenía en el Congreso anterior.

En las elecciones legislativas del domingo, Fuerza Popular, el partido de Fujimori y su hija Keiko, obtuvo un estimado de 12 escaños en la cámara de 130, muy por debajo de los 73 asientos que tenía en el Congreso anterior.

En las elecciones legislativas del domingo, Fuerza Popular, el partido de Fujimori y su hija Keiko, obtuvo un estimado de 12 escaños en la cámara de 130, muy por debajo de los 73 asientos que tenía en el Congreso anterior.

Lima.-  El presidente peruano, Martín Vizcarra, arriesgó sus fichas el año pasado cuando cerró el Congreso en medio de una dura batalla con legisladores aliados a la poderosa dinastía política Fujimori, que rechazaban un paquete de reformas anticorrupción.

Y esta semana Vizcarra sobrevivió al enfrentamiento y asestó a su enemigo el golpe político más fuerte que sufre en dos décadas, cuando Alberto Fujimori renunció a la presidencia por fax desde Japón en medio de un escándalo de corrupción.

En las elecciones legislativas del domingo, Fuerza Popular, el partido de Fujimori y su hija Keiko, obtuvo un estimado de 12 escaños en la cámara de 130, muy por debajo de los 73 asientos que tenía en el Congreso anterior.

“Es una derrota aplastante”, afirmó Fernando Tuesta, un politólogo de la privada Universidad Católica de Perú.

El golpe pone en duda el futuro de un grupo político que ha influido en casi todos los ámbitos de la vida peruana y en la economía local en 30 años, incluso mientras el país se alista para las elecciones presidenciales del próximo año.

“Cualquier partido frente a la persecución que hemos tenido nosotros hubiera desaparecido”, dijo Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular. “No es la primera vez que el partido ha pasado una situación muy difícil”, afirmó.

Pero aunque Vizcarra se ha librado de un rival clave, sigue siendo un lobo solitario en un Congreso fragmentado donde no tiene representación partidaria.

El presidente tiene un paquete de reformas en la mesa, desde cómo elegir a los jueces del Tribunal Constitucional hasta despojar a los legisladores de la inmunidad frente a casos criminales, pero no está claro cuánto apoyo acumularía.

Dentro de Fuerza Popular, los líderes del partido de derecha intentaron justificar el resultado de las elecciones como un ciclo más contra su grupo, y se comprometieron a recuperarse.

“Cualquier partido frente a la persecución que hemos tenido nosotros hubiera desaparecido”, dijo a Reuters en una entrevista Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular y exjefe del Congreso. “No es la primera vez que el partido ha pasado una situación muy difícil”, afirmó el dirigente.

Pausa a la vista. La política peruana ha sido presa de la corrupción durante años. Los últimos cuatro presidentes electos de Perú han sido investigados y han enfrentado pedidos de prisión.

La propia Keiko Fujimori estuvo encarcelada hasta hace poco por acusaciones de lavado de dinero y encara una investigación en curso. La política opositora niega cualquier acusación.

Galarreta reconoció que la oposición agresiva del partido a Vizcarra, que ganó una creciente popularidad en su batalla con el Congreso, perjudicó la popularidad de la agrupación, aunque argumentó que esto era inevitable.

“El parlamento es poco popular, quienes asumen la mayoría asumen ese costo, el parlamento es un costo”, afirmó.

Pero Galarreta dijo que es hora de reenfocar al partido en sus raíces y el legado presidencial de Fujimori.

Ingeniero de profesión, Alberto Fujimori dirigió el Perú entre 1990 y el 2000 y fue elogiado por reactivar una economía en crisis, pero su gobierno se vio sofocado por acusaciones de soborno y uso excesivo de violencia en sus esfuerzos por frenar la violencia de grupos rebeldes contra el gobierno. Ahora cumple una condena de 25 años por violaciones de derechos humanos.

Después de su alejamiento de la política, Keiko y su hermano menor, Kenji, saltaron a la fama gracias a su apellido, ejerciendo un enorme poder en el país de más de 30 millones de personas. Kenji se convirtió en el legislador más votado en 2006 y Keiko perdió la elección presidencial en 2016 por un margen de solo un 0,24%.

Pero la reciente elección mostró cómo su influencia disminuyó, mientras los dos hermanos permanecen separados públicamente.

“Han pasado de su mejor momento en su historia electoral, al peor momento de su historia electoral”, dijo Carlos Meléndez, un politólogo que estudia el fujimorismo. “Fuerza popular no puede mirar el 2021 siquiera creo yo, yo creo que debe mirar el 2026 o el 2031 en adelante”.

Fuente: Reuters

 

 

 

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