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Donald Trump amenaza a los republicanos con fundar su propio partido

  • El candidato lanzó ayer una rama de olivo a sus votantes y una amenaza a sus enemigos
  • «Nadie ha logrado tantos avances [en la relación con los inmigrantes] como yo», dijo Trump
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El motivo alegado por Trump para lanzar su amenaza es la presunta discriminación de la que el Comité Nacional Republicano (NRC) está practicando contra él. 

Genio y figura, Donald Trump lanzó ayer una rama de olivo a sus votantes y una amenaza a sus correligionarios. Como suele ser habitual en él, la amenaza fue más clara. Simplemente, el empresario afirmó que, si el Partido Republicano no le trata bien, lanzará su propio partido.

Frente a ese claro y rotundo mensaje, el lado conciliador de la jornada fue más ‘light’. Trump visitó una sección de la frontera entre México y Estados Unidos, en Texas, no muy lejos de la ciudad mexicana de Nuevo Laredo, situada en una de las zonas más violentas de esa región. El empresario aprovechó su viaje para dar marcha atrás de sus declaraciones acerca de los inmigrantes mexicanos en EEUU, a los que había calificado de «violadores».

«Nadie ha logrado tantos avances [en la relación con los inmigrantes] como yo», dijo Trump, que lidera la intención de voto republicana en las encuestas. De hecho, si hay algún sector de actividad económica en el que la presencia de inmigrantes latinoamericanos sea particularmente relevante es en los de la construcción y la hostelería. Y ahí es donde Trump ha hecho su fortuna, que ya arranca con su padre, que se dedicaba a alquilar pisos a familias de ingresos bajos, una actividad económica poco o nada respetada en EEUU, donde muchos la comparan a una forma de usura sofisticada y que se suele denominar como ‘slum landlordism’ (‘arrendamiento de chabolas’).

En unas breves y tumultuosas declaraciones tras su viaje -plagadas de gritos a favor y en contra del controvertido empresario- Trump declaró que habían sido informado de que, con su presencia en la zona, quedaba expuesto a «grave peligro», aunque el autor de estas líneas ha viajado por la región por motivos profesionales y nunca sintió que le fueran a pegar un tiro.

Pero el mensaje que el promotor lanzó a sus correligionarios republicanos fue mucho más claro que esa mezcla de acercamiento a los inmigrantes y refuerzo de su mensaje sobre la necesidad de endurecer el control de la frontera sur, pese a que las estadísticas revelan que el 40% de los ilegales de EEUU no cruzan el desierto, sino que entran por los aeropuertos, con todos los papeles en regla, y simplemente no se marchan nunca más.

Porque con lo que Trump amenaza es, lisa y llanamente, con crear su propio partido. Es algo para lo que le sobra dinero. Y que puede ser desastroso para los republicanos. En Estados Unidos, los llamados ‘terceros partidos’ no tienen ninguna posibilidad de ganar, debido al sistema electoral del país. Pero sí hacen que otros pierdan. Ralph Nader le costó la Presidencia al demócrata Al Gore en 2000.

En 1992 y 1996 fue otro millonario más o menos pintoresco, Ross Perot, quien creó el Partido de la Reforma, que se llevó respectivamente el 18,9% y el 8% de los votos en esos comicios. El mensaje de Perot era de un populismo similar al de Trump, pero menos agresivo, y simbolizado en la frase con la que resumió su breve paso por el consejo de administración de General Motors: «Cuando yo veo a una serpiente de cascabel, le pego un tiro. Cuando en General Motors ven a una serpiente de cascabel, forman un comité». En otras palabras: hay que solucionar los problemas en corto y por derecho.

Perot se llevó votos de demócratas y republicanos. Pero su impacto fue mucho más grande entre estos últimos. Para George H.W. Bush, no hay duda de que el multimillonario texano fue lo que hizo que perdiera su reelección frente a Bill Clinton en 1992.

El motivo alegado por Trump para lanzar su amenaza es la presunta discriminación de la que el Comité Nacional Republicano (NRC, según sus siglas en inglés) está practicando contra él después de que cuestionara el valor del senador y ex candidato presidencial de ese partido, John McCain, por haber sido prisionero en Vietnam del Norte durante cuatro años en los que fue torturado de forma continuada.

El NRC no tiene apenas poder, pero dirige fondos a los candidatos y les presta ayuda logística ocasional. No son recursos significativos en unas campañas de, como mínimo, cientos de millones de dólares. Pero sí suponen un cierto apoyo institucional y de presencia en los medios de comunicación. Y, en cualquier caso, Trump no es una persona que necesite pensar mucho para encontrarse nuevos enemigos.

El RNC «no me ha apoyado», declaró ayer Trump, después de que ese organismo dijera que, tras sus declaraciones «no tiene lugar ni en nuestro partido ni en nuestro país». Eso «en mi opinión, es muy poco inteligente», recalcó el multimillonario, que lamentó que, cuando había realizado donaciones a ese organismo, nadie nunca le había puesto ningún impedimento ni le había censurado.

En EEUU, nadie puede ser expulsado de ningún partido. Pero un candidato sí puede ser boicoteado por sus correligionarios. Es algo que a menudo no funciona. El demócrata Joe Libermann fue ‘ninguneado’ y atacado explícitamente por sus compañeros de partido en las elecciones de 2006 y aun así ganó la reelección a senador por Connecticut -y, aunque como independiente, continuó votando con el Partido Demócrata en la cámara-. Pero con Trump todo es más extremo. Y más emocionante. Desde luego, en términos de titulares, los otros 15 candidatos republicanos no han hecho ni la quinta parte que el promotor inmobiliario metido a político.- El Mundo

POR PABLO PARDO

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