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Obama exige al Congreso aprobar la reforma migratoria con celeridad

El presidente estadounidense aseguró que si se mantiene el actual sistema migratorio, el país sufriría una escasez de mano de obra y un aumento del déficit por no tener una base tributaria más amplia.

El presidente de Estados Unidos instó al congreso a que actúe con celeridad y apruebe una reforma que modernice el sistema migratorio y fortalezca la economía, pero la derecha republicana no parece estar dispuesta a respaldar su esfuerzo.

El mandatario subrayó, durante su discurso de los sábados por radio e internet, que la reforma aprobada por el senado el mes pasado ayudará al crecimiento económico, fortalecerá el sistema del Seguro Social y modernizará el sistema de visas, según la versión divulgada por la agencia EFE.

El problema es que ahora la reforma, con la media sanción de la cámara alta, pasó a la Cámara de Representantes (diputados), donde la mayoría la tiene la oposición republicana, bancada en la que los sectores más derechistas han impuesto una política contraria a los inmigrantes.

«La Cámara de Representantes necesita actuar para que yo pueda promulgar una reforma migratoria de sentido común» aseguró Barack Obama, quien pidió a la opinión pública que presione a los congresistas a través de llamadas, correos electrónicos o redes sociales como Facebook.

La cámara baja ya adelantó que no estudiará la versión del Senado y que -por el contrario- impulsará una reforma limitada.

Si el Congreso aprobara la versión del Senado, el plan reformista «fortalecerá los logros históricos que hemos tenido en la seguridad fronteriza en los últimos cuatro años», aseguró Obama.

La nueva legislación, aprobada en el senado el pasado 27 de junio, incluye un plan de 46.000 millones de dólares que estipula la duplicación a 40.000 del número de agentes fronterizos, muros en 1.126 kilómetros de la frontera sur y el uso de aviones no tripulados y demás recursos de alta tecnología para frenar la inmigración ilegal.

El presidente subrayó que esa inversión será rentable dado que la reforma ayudará a la recuperación económica mediante la creación de empleos y la reducción del déficit por casi 850.000 millones de dólares en los próximos 20 años.

El presidente estadounidense aseguró que si se mantiene el actual sistema migratorio, el país sufriría una escasez de mano de obra y un aumento del déficit por no tener una base tributaria más amplia cuando se comience a jubilar la numerosa generación de «baby boomers», los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Su discurso se produjo un día después de que Napolitano, de 55 años, anunció su renuncia como titular del Departamento de Seguridad Nacional para asumir las riendas de la Universidad de California.

Napolitano, la primera mujer en ocupar el máximo cargo en materia de seguridad interna, encabezó los esfuerzos de Obama para presionar al congreso a que apruebe la reforma migratoria.

Su tarea no fue fácil. Mientras los grupos progresistas la atacaban por la cifra récord de deportaciones desde que Obama llegó al poder en 2009 -unos 400.000 al año o más de 1,5 millones hasta la fecha- los líderes republicanos y grupos conservadores aseguran que no se ha hecho lo suficiente por reforzar la seguridad fronteriza.

El viernes, el senador republicano por Alabama, Jeff Sessions, consideró que la gestión de Napolitano se caracterizó «por la constante falta de respeto por el imperio de la ley» y, con su salida, el Congreso debe ahora asegurar que el Ejecutivo haga cumplir las leyes plenamente «y no de forma selectiva».

Sessions y otros conservadores participarán este lunes en una «Marcha por los Empleos», desde el centro de Washington hasta el senado, para destacar, a su juicio, el efecto nocivo de la reforma migratoria en la fuerza laboral del país.

La renuncia de Napolitano -efectiva a mediados de septiembre próximo- complica de hecho las negociaciones para una reforma que legalice a once millones de indocumentados, en su gran mayoría latinoamericanos, la primera minoría del país.

Obama nombró al ex director de la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía, Alejandro Mayorkas, como subdirector del Departamento de Seguridad Nacional, pero debe esperar la confirmación del Senado prevista para el 30 de julio próximo.

De ser confirmado en el cargo, Mayorkas «aportaría el liderazgo firme y sensible que tanto necesita” el departamento y quien tome las riendas  debe estar comprometido «con una reforma migratoria centrada en la reunificación familiar y una vía hacia la ciudadanía», dijo Kica Matos, vocera del Movimiento por una Reforma Migratoria Justa.

El nombre de Mayorkas se baraja como posible director interino del Departamento, creado a raíz de los atentados de 2001 y que reúne, bajo un mismo techo, a 22 agencias federales con unos 240.000 empleados y un presupuesto anual de unos 60.000 millones de dólares.

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