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Persecución de inmigrantes en tiempos del coronavirus

  • Un recordatorio a la solidaridad y empatía no vendría mal desde México
En diversos operativos, los agentes se fueron duro, a la cabeza y sin discreción. Foto EFE

En diversos operativos, los agentes se fueron duro, a la cabeza y sin discreción. Foto EFE

La falta de sensibilidad de Estados Unidos en el tema migratorio no tiene límites y bien haría el gobierno mexicano en enviarle, al menos, una nota diplomática como un llamado de atención porque, en medio de la crisis del coronavirus, los agentes migratorios no han detenido la caza, incluso vestidos con las mascarillas de máxima protección reservadas para médicos: la N95.

Hace unos días, el Servicio de Inmigración y Aduanas envió un comunicado en el que prometía no hacer redadas o rondines en las afueras de los hospitales para evitar que los indocumentados con síntomas de COVID-19 se asustaran y, ante el temor de la deportación, no recurrieran a hacerse la prueba.

Pero el mensaje posterior fue lo contrario. En un evento dramático reportado por la prensa de Pensilvania se supo del caso de un hondureño que se encontraba declarando en corte cuando comenzó a sentirse mal y lo trasladaron al hospital de Scranton, hasta donde lo siguieron dos agentes de “la migra” que se apostaron en la entrada mostrando uniformes.

ICE fue también tras un padre de familia que llevó a sus hijos a la preparatoria de Lincoln, en Colorado y una madre que transitaba por las calles de Denver además de centrar a algunos de los episodios más escandalosos en el estado de California, donde las autoridades locales se niegan a colaborar con la persecución de Trump.

En diversos operativos, los agentes se fueron duro, a la cabeza y sin discreción. Pasaron un Starbucks en Bell Gardens y se llevaron a “decenas” en una redada documentada por el rotativo local LA Times paralela a otras embestidas por San Francisco y Los Ángeles.

En esta última ciudad, detuvieron a Pedro Castillo, un mexicano que salió a hacer compras en medio de una serie de restricciones de movilidad con el fin de frenar el virus. “Las mascarillas que están usando los agentes de ICE deberían servir para los médicos”, denunció la organización Doctors for Camp Closure.

Tras estas denuncias empujadas por políticos hispanos para frenar la persecución, el ICE envió otro comunicado para aclarar que sólo está actúa contra gente con antecedentes criminales.

Con toda la precisión, el daño ya está hecho: los inmigrantes sin papeles, principalmente mexicanos, están confundidos y aterrados, condiciones que no ayudan durante la crisis ni a las autoridades de México ni de EU.

La administración de Trump ha dado a entender que no hay tregua y que acelerará las repatriaciones desde los centros de detención donde el efecto ya comienza a pasar la factura: tan solo en el centro de detención de Aura hay 10 posibles contagios.

Un recordatorio a la solidaridad, la empatía y la buena vecindad no vendría mal desde México, donde tampoco se han frenado las detenciones de centroamericanos y otros migrantes en tiempos del coronavirus.

Gardenia Mendoza / Trípode / Heraldo de México

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