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Presidente Obama retoma ofensiva para la reforma migratoria

Obama viajará a Nevada para redoblar los esfuerzos de la Administración para colaborar con el Congreso y componer el sistema de inmigración durante este año.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consideró recientemente que no debe haber excusas para el retraso, ni la parálisis de los contactos y negociaciones a favor de una reforma migratoria este mismo año.

Durante un encuentro con miembros del caucus hispano, el presidente adelantó que el martes de la próxima semana iniciará en Las Vegas una intensa ofensiva para impulsar una reforma migratoria que incluya la vía a la ciudadanía.

“Este asunto será una prioridad de mi agenda”, aseguró el presidente a quienes participaron en una sesión de estrategia para avanzar en un asunto que, por primera vez en mucho tiempo, tiene posibilidades reales de alcanzar apoyos y consensos entre algunos miembros del Partido Republicano.

“Lo que ha faltado en este momento desde que él dio luz verde es la voluntad de los republicanos para seguir adelante respecto a una amplia reforma de inmigración”, comentó a su vez Jay Carney, secretario de Prensa de la Casa Blanca. “Él (Obama) espera que esa dinámica haya cambiado y que haya señales de lo que en algún tiempo fue un esfuerzo bipartidista para seguir adelante… y que nuevamente se lleve a cabo un esfuerzo bipartidista para lograrlo”.

El plan anterior de Obama solicitaba la creación de una vía para que parte de los 11 millones de inmigrantes ilegales que ya se encuentran en Estados Unidos pudieran optar a la nacionalidad.

El inicio de esta campaña de Obama coincide con el relanzamiento de un grupo de trabajo integrado por senadores de ambos partidos que está cerca de llegar a un acuerdo sobre amplios principios para reformar las leyes de inmigración del país, siendo el intento bipartidista más sustancial que se ha realizado en años en cuanto a la aprobación de una legislación integral.

Se espera que la Casa Blanca y el grupo bipartidista de senadores lance las iniciativas por separado la semana próxima.

Los seis miembros se han reunido discretamente desde la elección del mes de noviembre y la fecha más reciente fue el miércoles. Asesores del Congreso hicieron hincapié de que no se trata de un acuerdo final, pero tienen en la mira el próximo viernes como fecha límite para realizar un posible anuncio público.

Estas negociaciones en las que han participado miembros de ambos partidos son las más trascendentales que se han hecho desde el 2010 cuando resultó infructuoso un intento similar y no se aprobó la propuesta de ley.

“Hemos llegado a acuerdos básicos sobre muchos de los principios básicos”, comentó en esta semana Whip Richard J. Durban, líder de la mayoría en el Senado y demócrata por Illinois. “Ahora tenemos que redactarlo y eso toma tiempo”.

“El grupo con el que nos hemos estado reuniendo –que es un número igual de demócratas y republicanos– está realmente cerca de lograrlo”, agregó el senador Charles E. Schumer, otro miembro del grupo.

Los intentos pasados empezaron en medio de altas expectativas similares. Sin embargo, miembros de ambos partidos están viendo con mayor frecuencia más cambios en el problemático sistema de inmigración del país siendo un área que mayormente ha atraído el acuerdo bipartidista en un momento en que el Congreso está profundamente dividido sobre el control de armas, gastos e impuestos.

El optimismo se ha visto acicateado por la sensación de que la dinámica política ha cambiado marcadamente desde que fallaron los dos últimos esfuerzos bipartidistas significativos. En el 2007, un proyecto de ley que fue redactado en el Senado no fue aprobado porque no obtuvo el apoyo de los 60 miembros a pesar de ser apoyado por el entonces presidente George W. Bush. Muchos republicanos y algunos demócratas centristas se oponían a ese intento porque ofrecía una manera de otorgarles la ciudadanía a los inmigrantes ilegales.

En el 2010, negociaciones más amplias entre Schumer y el senador Lindsey O. Graham, republicano por Carolina del Sur, fueron echadas abajo sin producir una legislación.

El senador John McCain, republicano por Arizona, veterano del intento que se hizo en el 2007 y que forma parte del actual grupo de trabajo, comentó que las actitudes republicanas han cambiado dramáticamente desde la derrota que tuvo el partido en las encuestas del mes de noviembre. Obama obtuvo más del 70 por ciento de los votos entre los latinos y asiáticos y un creciente número de líderes del Partido Republicano consideran que es necesaria una acción sobre inmigración para expandir el atractivo del partido entre los grupos minoritarios.

“Obviamente, dio una impresión muy distinta”, comentó McCain, quien no pudo lograr que se aprobara su propuesta para la Casa Blanca en el 2008. “Llegó el momento de seguir adelante con esto”. Y agregó “No estoy diciendo que va a ser fácil”.

Unos de los que también están participando en el nuevo grupo del Senado son Schumer, quien preside el sub-comité crucial del Senado en donde empezará la acción legislativa; Graham; Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey y Marco Rubio, republicano por Florida. Otros dos que también están involucrados en algunas negociaciones son Jeff Flake, republicano por Arizona y Michael F. Bennet, demócrata por Colorado.

Su fecha límite podría tener como objetivo una propuesta de ley que sería redactada en el mes de marzo o abril y sería considerada potencialmente para la última aprobación del Senado a principios del verano. Los proponentes consideran que la adopción en la Cámara –en que la mayoría de sus integrantes pertenecen al Partido Republicano– podría ser más fácil con un fuerte voto bipartidista en el Senado.

Los principios del grupo de trabajo podrían enfocarse en un control fronterizo más estricto, una mejor verificación del estatus de inmigración por parte del empleador, nuevas visas para trabajadores agrícolas temporales y ampliar el número de visas disponibles para ingenieros calificados.

También podría incluir un llamado a los jóvenes que fueron traídos por sus padres a este país de manera ilegal cuando eran niños para que se conviertan en ciudadanos y normalizar el estatus de los 11 millones de inmigrantes ilegales de este país.

Sin embargo, abundan los obstáculos. Por ejemplo, Rubio comentó que considera que los inmigrantes que llegaron a este país ilegalmente deberían de obtener un permiso para trabajar. Sin embargo, también ha dicho que deberían tratar de obtener la ciudadanía a través de los procesos legales existentes y sólo después de los que llegaron al país de manera legal.

Demócratas y asesores de inmigración temen que ese enfoque podría dar como resultado que los tiempos de espera se prolongue durante décadas, creando una clase de residentes legales permanentes para los que los beneficios de la ciudadanía parecerían inalcanzables. Han presionado para crear nuevas maneras para obtener la ciudadanía de una manera específicamente disponible para aquellos que obtengan la residencia legal como parte de la reforma.

Y aunque Rubio y otros republicanos han dicho que preferirían separar la amplia propuesta de inmigración en pequeños fragmentos que serían sometidos a votación por separado, la Casa Blanca tratará de obtener una legislación amplia que buscará reformar el proceso en una sola propuesta de ley. (The Washington Post/El Universal)

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