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Tribunal Supremo Electoral declara a Juan Orlando Hernández nuevo Presidente de Honduras

Juan Orlando Hernández celebra el anuncio oficial de su victoria en las elecciones presidenciales de Honduras. Foto: Eduardo Moradel

Juan Orlando Hernández celebra el anuncio oficial de su victoria en las elecciones presidenciales de Honduras. Foto: Eduardo Moradel

TEGUCIGALPA.-  Luego de 17 días de espera el Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró hoy en cadena nacional que el nuevo presidente de Honduras para el periodo 2014-2018 es Juan Orlando Hernández con 1,149,302 votos a su favor haciendo una representación de 36.89% de la población que ejerciera el sufragio el pasado 24 de Noviembre.

El hoy máximo mandatario de Honduras nació un 28 de Octubre de 1968 en la Ciudad de Gracias Lempira en la Aldea denominada Rio Grande, es el número 15 de 17 hermanos, tiene estudios de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales  con una maestría en administración publica en Estados Unidos, está casado con Ana Rosalinda García con quien procreó cuatro hijos.

Entre los cargos que ha desempeñado en su carrera política están: Director del Congreso Nacional de la Juventud en 1991, Asistente del Primer Vicepresidente del Congreso en 1992, Miembro en la Comisión Legislativa para la Gestión de Servicios Públicos del Estado de Nueva York en 1995, Profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Honduras en el periodo 1997-1999, Primer Adjunto del Departamento de Lempira del 2002-2006, Secretario General del Partido Nacional del 2005-2009, Miembro de las Comisiones Legislativas de Desempeño Competitivo, Telecomunicaciones, Presupuesto y Reforma de la Universidad Nacional de Honduras.

RETOS DEL NUEVO GOBIERNO

Uno de los problemas más graves que deberá solucionar es en materia de seguridad, mismo que fue tema de campaña  “Haré lo que tenga que hacer para recobrar la paz en honduras” siendo también parte de sus propuestas la participación masiva del  ejército en las calles para el rescate de la misma.

El expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) Federico Álvarez en una entrevista proporcionada a diario La Tribuna en Honduras hace unos meses dijo que uno de los grandes problemas que enfrenta Honduras es la falta de credibilidad añadiendo que para que la comunidad internacional saliera al auxilio tendría que haber un presidente fuerte y decidido que rescate al país del déficit fiscal, afirmando que Honduras es un país rico y tiene todo para salir adelante lo único que ha existido es corrupción y mala administración.

Según el Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) evidencia que Honduras tiene una de las tasas con mayores homicidios en América Latina, donde la mayoría de los crímenes cometidos son con armas de fuego.

Según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) en su sexta edición presentado el pasado 14 de Noviembre la situación de Honduras es particularmente preocupante. El déficit fiscal, que al momento de la aprobación del presupuesto 2013 se proyectó en 4.5% del PIB, podría finalizar en un 6%, según nuevas revisiones de la Secretaría de Finanzas. No obstante, gastos adicionales aprobados durante los últimos meses hacen prever que dicho déficit será más alto. El consecuente crecimiento de la deuda pública representa un importante drenaje de recursos para aspectos prioritarios como la educación, salud, seguridad e infraestructura. A finales de 2013, el saldo de la deuda pública alcanzará una cifra cercana a los US$ 8,000 millones, con cerca del 40% de deuda interna, con tasas de interés alta y de corto plazo. El peso de la deuda pública total pasará de 26% del PIB, en 2009, a cerca de 42% al finalizar el presente año.

Es imperativo que el momento político-electoral actual abra los espacios para la firma de un nuevo contrato social que marque el camino a seguir para el cumplimiento de metas de desarrollo, al tiempo que se fija una hoja de ruta para mejorar los ingresos públicos, fortalecer la administración tributaria, evaluar y eliminar privilegios fiscales, transparentar y hacer más efectivo el gasto público, luchar contra prácticas corruptas y establecer espacios institucionales para la rendición de cuentas. Una política fiscal consecuente con la democracia y el desarrollo, es el primer paso para construir una Honduras diferente.

Por: KENIA V. VALLADARES

Corresponsal en Honduras

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