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Published On: Lun, mar 13th, 2017

Pintora Lydia Esther Arocho una artista apasionada por la naturaleza

Richmond, VA.- La magia de la pintura artística le permite al pintor plasmar en un lienzo lo que los ojos miran y lo que el alma siente, así como también es una manera de darle forma y color a las ideas, emociones, pensamientos y estados de ánimo valiéndose únicamente de sus manos y de los pinceles. El arte de la pintura es una forma de despertar y activar la magia de la imaginación; tal como podremos apreciar en esta entrevista a una gran mujer de nuestra comunidad de Richmond, empleada, ama de casa, madre de familia y artista, nacida en New Jersey y criada en una ciudad en los campos de Puerto Rico. Ella es, Lydia Esther Arocho Soto.

La pintora Lydia Esther Arocho cuento con 16 pinturas y 14 dibujos y cada uno de ellos tiene una historia y un tiempo.

La pintora Lydia Esther Arocho cuenta con 16 pinturas y 14 dibujos y cada uno de ellos tiene una historia y un tiempo.

Lydia, ¿Qué te ha cautivado para involucrarte en el arte de la pintura?

Desde muy pequeña me han llamado la atención las diferentes figuras y formas de los árboles, nubes y objetos. Las observaba muy bien y cuando llegaba a mi casa las dibujaba en siluetas, en un cuaderno de escuela que mi hermano me regaló. A medida que yo iba creciendo, mis deseos por dibujar también crecían. Pero, definitivamente, los árboles son los que me han cautivado con sus diferentes formas, cortezas, hojas y ramas, que siendo de la misma especie, del mismo tiempo y plantados en el mismo suelo, fueran tan diferentes uno de otro.

Recuerdas ¿Cómo fueron tus inicios?

Sí, recuerdo que en mis primeros años de escuela entretenía a mis compañeros de clase haciéndoles caricaturas… ¡Nos divertíamos mucho…! A tal punto, que se corrían la voz y cada vez más y más estudiantes posaban para mí, para que yo les hiciera una caricatura. La voz llegó hasta una maestra de segundo grado que le gustaba mucho el arte y dijo que decoraría su salón de clase con las caricaturas más populares; para ese entonces, me pidió que si yo podía asistirla. Para mí, fue un inmenso honor que me viera competente como caricaturista, una maestra con mucha experiencia en dibujos y manualidades. El caso es que el salón de clases quedó espectacular, tanto así que el director de la escuela nos pidió si podíamos dibujar y pintar varias caricaturas en las paredes del exterior de la escuela. Así fue y nos tomó alrededor de dos meses, porque solo podíamos hacerlo en los ratos de receso.

¿Hubo alguna otra persona que te motivó para que siguieras pintando?

Cuando llegué al High School tomé una clase de artes visuales, mi maestro, Ramón Soto, fue un estímulo, una pieza esencial para despertar y abrir mis ojos a lo que realmente es el dibujo y la pintura. Mr. Soto era el artista del pueblo, algo así como el Michael Angelo o el Picasso del barrio. Cuando dibujaba o pintaba él cambiaba su semblante y lo que plasmaba en el papel o lienzo era mágico, como si su lápiz o pinceles se dirigieran solos. El vio mi interés en el arte y me decía que tenía potencial. Dedicó tiempo para enseñarme a ver detalles que a simple vista no observaba y que solo los ojos de un artista podían ver. Me enseñó diferentes técnicas, como por ejemplo usar el lápiz en diferentes ángulos para obtener diferentes tipos de líneas o sombreados. Igual con los pinceles cuando de pintura se trataba, la posición y ángulo con que se tome el pincel dará diferentes toques.

¿En tu etapa de estudiante participaste en algún concurso de pintura?

"Gacela en el río" es una de las hermosas obras de Lydia.

“Gacela en el río” es una de las hermosas obras de Lydia.

Bueno, Mr. Soto enseñaba arte a otros grupos de estudiantes en la escuela y una vez nos dio un proyecto para hacer una pintura de acrílico en lienzo con el tema de ”Recuerdos del campo”. El maestro escogería las mejores y las subastaría en una feria  para recaudar fondos y comprar materiales para el arte. Yo me inspiré en la casita de madera de mi abuelo, era vieja pero bien conservada; estaba en el campo, en la cima de una loma, donde el viento soplaba con delicia y el sol besaba mi cara; no había casas alrededor pero estaba rodeada de diferentes árboles llenos de fruta. La visión que tenía en mi mente para la pintura era esa…una vida pura, rodeada de la naturaleza. Hice esa pintura, desde un ángulo donde se veía el balcón pequeño donde mi abuelo solía estar en las tardes, algunas gallinas paseándose por el patio y los árboles, sobresaliendo dos gigantescas plantas de guineo que tenía muy cerca de la casa. El cielo azul claro con sus nubes esponjadas, reflejaba exactamente lo que yo quería plasmar en el lienzo. Mi pintura fue una de las seleccionadas y la compró el dueño de un restaurante de comida típica en la ciudad, la puso en la pared donde sus clientes pudieran admirarla. Fue un orgullo inmenso lo que yo sentía; mi maestro y compañeros no dejaban de decirme lo orgullosos que estaban de mi.

¿Recibiste otros cursos para mejorar o personalizar tu estilo?

A mis 16 años yo y mi familia nos mudamos a New York; tenía tantos sueños de hacer una carrera en artes visuales. Cuando fui al colegio me interesó el diseño gráfico y como la tecnología iba progresando, rápidamente, pensé que el dibujo se haría ya computarizado. A medida que aprendía diseño gráfico yo practicaba reparando y reconstruyendo fotos viejas que estaban tan gastadas o maltratadas, donde algunos detalles ya ni se podían ver; pues yo las hacía nuevas y les daba personalidad otra vez. Eso me divertía y al mismo tiempo hacía felices a mis familiares y amistades al retocar sus fotos preferidas. Aparte del diseño gráfico tomé clases acerca de los orígenes y los estilos de la pintura”.

¿Qué nos puedes decir acerca de lo que aprendiste con respecto a los diferentes estilos de pintura?

Para ese entonces, yo solo conocía la pintura en acrílico; pero no todo tipo de pintura se puede hacer con acrílico ya que se seca muy rápido y no se puede poner otro color sobre la capa previa, porque al mezclarse termina por dar otro color. Cierto día enciendo el televisor y veo un programa de Bob Ross, un pintor americano, ya fallecido, que hacía pinturas al óleo, o sea, con base de aceite. Ross tenía una habilidad para hacer obras de paisajes realistas. Cuando intenté practicar lo que él hacía, pero en acrílico no lo logré, así que tan pronto pude compré un juego de pinturas al óleo y en mi primer intento no me fue tan mal. Ahí es donde considero que realmente desperté a mirar la naturaleza con otros ojos, es decir, ver las diferentes hojas de un árbol, pequeñas y grandes, diferente variedad de color en una sola hoja, las nubes… ¡Oh! las nubes, tan hermosas con sus propias personalidades flotando en el inmenso cielo.

En ese proceso de aprendizaje, finalmente ¿Qué estilo adoptaste para tus obras?

"Casa en el prado", otra magistral creación de la artista Lydia.

“Casa en el prado”, otra magistral creación de la artista Lydia.

Estuve tratando diferentes estilos en óleo, como pintura abstracta, realista y expresionismo. Me fascinó la realista y hacer paisajes; salía a los parques a crear pinturas de paisajes realistas y ese es el estilo que adopté.

¿Qué expresas o intentas expresar en tus pinturas?

He notado que al crear una pintura, inconcientemente, plasmo en el lienzo mis emociones o vivencias en ese momento. Expreso tormentas cuando estoy con coraje, cuando las cosas no me van bien; paisajes de invierno o sequedad, cuando estoy triste o con algún sentimiento de frialdad o estancamiento; pero las más expresivas que tengo son de paisajes verdes, atardeceres con puestas de sol, nevados hermosos. El pintar o dibujar me llevan a un estado emocional, donde mi alma despierta a nivel espiritual también; es decir, el plasmar paisajes en un lienzo me conecta con la naturaleza y mi alma y pensamientos se unen a aventurar por el paisaje que voy creando, y me recargo de una energía y agradecimiento por la experiencia que he vivido creando mi paisaje”.

¿Cuál fue la verdadera razón para adoptar tu estilo?

Yo pudiera decir que la razón por la que adopté mi estilo es porque desde pequeña he sido enseñada a apreciar la creación y sus maravillosas escenas; cuando pinto mis paisajes realistas son una composición de diferentes escenas de la naturaleza o de como la interpreto en mi mente y luego las plasmo en el lienzo.

¿Consideras que el estado de ánimo es un factor importante para crear tus obras?

Muy importante, por lo general no pinto mucho cuando no estoy en armonía conmigo misma, pues la emoción negativa resulta en tormentas o una mezcla de colores abstractos; pero, me apasiona pintar en un estado de ánimo positivo, ahí es donde me trasporto y vivo el paisaje que estoy plasmando. Me hace escapar de la realidad mundana a la realidad espiritual. Es un portal a mi otra dimensión y me ha sido un método para sobrepasar etapas bastante difíciles en mi vida.

¿De cuantas pinturas se compone tu colección actual?

Aún no tengo una gran colección de pinturas y dibujos, pero cada una de ellas son un pedacito de mí, donde la emoción queda plasmada con la experiencia espiritual que viví en ese instante. En estos momentos cuento con 16 pinturas y 14 dibujos y cada uno de ellos tiene una historia y un tiempo.

¿Quisieras dedicar unas palabras para nuestros lectores de ”Recorriendo América News?

Por supuesto, si han tenido alguna vez el deseo de pintar, yo les invito a que lo intenten, pero, en el momento que sientan el deseo. Esto no requiere de mucho esfuerzo, solo deseos y ansias. Les servirá de terapia y a la vez plasmará su propia creación sin tener que complicarse pensando en estilos o técnicas; solo la propia expresión, sentimiento o estado de ánimo y un estilo libre. Es como plasmar los sentimientos en un lienzo o papel.

Por Raúl Mendoza

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